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Obra: La Crucifixión (La lanzada)

Autor: José de Alcibar

Fecha: Siglo XVIII (1776)

Técnica: Óleo sobre tela

Dimensiones: 167.5 x 111 cm

Colección: Museo de Arte Sacro de Chihuahua

Fuente: Bargellini, Clara 2019 [CB], pp. 64

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Firma: Alzibar Pinxit

El cuadro presenta una escena central dominada por tres cruces, dispuestas en un montículo. En el centro se encuentra la figura de Jesucristo, crucificado en la cruz mayor, con los brazos extendidos y el cuerpo ligeramente inclinado hacia adelante. A los lados de Cristo, en las cruces menores, se encuentran los dos ladrones conocidos tradicionalmente como Dimas y Gestas. El ladrón a nuestra derecha, cuya cruz aparece ligeramente inclinada, muestra un cuerpo contorsionado y una expresión de dolor, con las manos atadas y las piernas dobladas en una postura que denota resistencia o desesperación. El ladrón a nuestra izquierda adopta una postura menos violenta con una pierna flexionada y la cabeza inclinada hacia abajo, que contrasta con el dinamismo del otro personaje, creando un equilibrio visual en la composición.

En la base de la cruz central, un grupo de figuras humanas añade una dimensión emocional a la escena. La Virgen María, reconocible por su manto azul y túnica blanca, ocupa un lugar prominente a la izquierda. Sus manos extendidas hacia Cristo sugieren un gesto de súplica o resignación. Junto a ella, una figura femenina, posiblemente María Magdalena, se arrodilla en un acto de llanto desconsolado. A la derecha del grupo, un hombre de túnica verde y manto rojo: San Juan Evangelista, aparece con una expresión serena pero compungida.

El fondo de la pintura está dominado por un cielo oscuro y tumultuoso, con nubes densas que aportan una atmósfera de tragedia. Este elemento intensifica la carga emocional de la pintura. En la distancia, aparece la escena secundaria La Lanzada en la que un soldado a caballo hiere con su lanza el costado de Cristo. Al pie de la cruz, un cráneo blanco destaca sobre el suelo rocoso.

[CDR]

Como era de esperarse en la Nueva España en el siglo XVIII, existía una devoción a la Pasión de Cristo en Chihuahua anteriormente a este encargo. Lo demuestra la existencia de una capilla dedicada al Santo Cristo de Mapimí, desde la primera iglesia que se construyó en la localidad en 1709 (Bargellini 1984, 13-14); también desde 1725 había una Cofradía de los Dolores en la parroquia (Bargellini, 1984, 45, 49-50). La serie de Alcíbar vendría a insertarse en este contexto. También vale la pena notar que, aunque existen muchos ciclos pasionarios en la pintura novohispana, ninguno ostenta la complejidad compositiva e iconográfica de este conjunto de Alcíbar.

El lienzo de la Crucifixión presenta una composición frontal, remarcando la importancia del evento. Majestuoso, Cristo está colgado en la cruz, que es el eje central del cuadro. Gotas de sangre sobre su cuerpo recuerdan los suplicios sufridos. Al pie de la cruz, del lado izquierdo del cuadro, están las santas mujeres con la Virgen, como testigo y acompañante de este momento y coadyuvadora en la redención de los humanos; del lado derecho están la Magdalena y san Juan.

La Cruz está una calavera que alude a la leyenda según la cual, Adán había sido enterrado en el Monte Gólgota. El nombre del lugar alude a que estaba destinado a la muerte de los reos y estaba lleno por todas partes de cráneos y huesos.

[CB]

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