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Obra: San Nicolás de Bari

Autor: Juan Rodríguez Juárez

Fecha: Siglo XVIII

Técnica: Óleo sobre tela

Dimensiones: 169 x 106 cm

Colección: Museo de Arte Sacro de Chihuahua

Fuente: Bargellini Clara 2019 [CB], pp 139

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Firma: Joannes Rodriguez Xuarez f.at, (esquina inferior derecha)

La pintura, de formato vertical, presenta una composición organizada en torno a la imponente figura central de San Nicolás de Bari. Su posición ligeramente desplazada hacia la derecha del eje central, junto con su brazo derecho extendido y la mirada dirigida hacia abajo, crea una dinámica visual que conecta al espectador con los elementos de la parte inferior del lienzo.

En la mitad superior, la presencia de la figura central se realza por un fondo arquitectónico sutilmente insinuado, con la base de una columna y una balaustrada. En la parte superior aparece un rompimiento de gloria con varios querubines que parecen observar la escena desde arriba.

El tercio medio de la composición está dominado por el obispo. Viste una mitra alta y ornamentada, una túnica blanca y una capa roja que fluye a su alrededor, creando líneas diagonales que dirigen la mirada. En su mano izquierda sostiene un báculo pastoral que refuerza su posición central y su importancia. Detrás de él, una figura joven vestida de azul mira hacia arriba con una expresión de reverencia o asombro, estableciendo una relación visual con el obispo y sirviendo como contrapunto a su grandeza.

La parte inferior de la pintura introduce un elemento de interacción crucial. Varias figuras infantiles desnudos, dispuestos en la esquina inferior izquierda, se extienden hacia el obispo. Un niño en particular, en primer plano y de espaldas al espectador, levanta su brazo en un gesto de súplica o de querer alcanzar algo, lo que crea una conexión emocional y narrativa con la figura principal. La luz incide directamente sobre estos niños, resaltando su inocencia y vulnerabilidad. La tela blanca sobre la que se apoya uno de los niños añade un contraste suave y textural.

[CDR]

Nicolas de Bari es uno de los santos más universales, toda vez que tras alcanzar una amplia veneración en la Iglesia Oriental, su culto terminó expandiéndose por toda Europa y luego a América, a raíz de que fueran trasladadas sus reliquias al sur de Italia. Siendo Obispo de Mira en el Asia Menor, y encontrándose en el Concilio de Nicea, se cuenta que Nicolás se dejó llevar por su celo y abofeteó al hereje Arrio, por lo que fue encarcelado. Estando en prisión fue visitado por Jesús y la Virgen, quienes le devolvieron sus insignias. Con el ascenso al Trono Imperial de Constantino, fue liberado y murió hacia el año 342.

Lo más frecuente es que se le represente como Obispo griego; por lo mismo, este cuadro resulta un poco extraño pues lo presenta como Obispo latino; esto es, tocado con mitra, apoyado en un báculo y revestido con capa pluvial, de subido color rojo, y un blanco roquete debajo del cual se asoma el oscuro hábito clerical. Está ubicado en un espacio indefinido del que solo vemos el sencillo enlosado del piso y una balaustrada en la que destaca el arranque de una columna que descansa sobre una sólida basa. En la parte superior se percibe un fondo de nubes con un rompimiento de gloria, poco acentuado, pero por el cual se asoman unas caritas de querubines.

El santo es un hombre de mediana edad, pleno de vigor como lo señala la abundante barba oscura que luce. Se encuentra de pie casi al centro de la composición, con el brazo derecho ligeramente levantado y con la mirada dirigida hacia los tres niños desnudos dentro de un tonel, que se encuentran en el ángulo inferior izquierdo de la composición. Un jovencillo se asoma a espaldas del santo. La presencia de los niños se justifica por el milagro que, de acuerdo a la leyenda, obrara el santo al llegar a un mesón donde el dueño acababa de matar a tres niños, con cuyos cuerpecillos iba a preparar algún alimento, para lo cual les había descuartizado y puesto a salar en un tonel.

[CB]

Galería de Arte