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Obra: San Estanislao de Kotska

Autor: Francisco Martínez

Fecha: Siglo XVIII

Técnica: Óleo sobre tela

Dimensiones: 142 x 88.4 cm

Colección: Museo de Arte Sacro de Chihuahua

Fuente: Bargellini Clara 2019 [CB], pp 103

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Firma: Fran… (Firma incompleta, parte inferior izquierda)

Esta pintura presenta una escena devocional centrada en un joven de pie que sostiene a un niño en brazos. Una luz cálida se concentra sobre ambos, generando un halo que enfatiza su encuentro. Este recurso, además de establecer una jerarquía visual, dramatiza la narrativa en un espacio indefinido, envuelto por nubes que refuerzan la suspensión espiritual del momento.

Francisco Martínez emplea una gama cromática dominada por tierras, negros y rojos, en sintonía con otras obras conservadas en el Museo de Arte Sacro de Chihuahua. A simple vista, es probable que se haya utilizado una base de preparación densa que casi borra la textura del lienzo de lino. Sobre ella se aplicó una capa general de rojo óxido (almagre), visible en los tonos rojizos del niño. Esta combinación genera una superficie rica en texturas y veladuras, especialmente evidentes en los pliegues del manto del personaje principal y en el tratamiento de las carnaciones. La pincelada, sutil y cuidada, contribuye al modelado de los volúmenes mediante capas superpuestas y transiciones tonales, dotando de corporeidad a los cuerpos y profundidad al espacio.

La representación de los textiles, con sus pliegues y matices, refleja un claro interés por el realismo devocional propio del periodo. La postura del santo, su expresión serena y el entorno etéreo crean una atmósfera de calidez y recogimiento. La forma en que la luz incide sobre su figura, creando contrastes que destacan sus rasgos, es fundamental para guiar la mirada del espectador y acentuar la sacralidad del personaje, un recurso recurrente en la pintura barroca para suscitar devoción.

La obra evidencia tanto la destreza técnica de Francisco Martínez como su capacidad para traducir modelos iconográficos en imágenes profundamente afectivas.

[CDR]

No podemos afirmar con absoluta certeza que este lienzo haya formado parte de una serie, ya que no se tienen noticias documentales precisas de su procedencia, aunque Lacouture reporta que el historiador local, Francisco R. Almada, anotó que el grupo de lienzos había estado en Cusihuiriachi. Francisco Martinez no hizo hincapié en una temática cargada de sentido narrativo sino que presentó a las figuras como modelos a venerar; por ello, podemos pensar que a través de la efigie y el conocimiento de la vida de estos santos, se rindió culto a una serie de valores y comportamientos dignos de imitar por parte de los religiosos y la sociedad en general.

Estanislao de Kostka nació en 1550 en el Castillo de Rostkovo, Polonia, y fue el segundo hijo de un senador. Su primera educación le fue impartida por Juan Bilinsky, quien después se convertiría en uno de sus biógrafos. A la edad de catorce años fue enviado a Viena, ingresando al colegio que la Compañía de Jesús tenía en esa ciudad, distinguiéndose entre sus compañeros por su celo religioso y amor al estudio. Pese a la oposición de su hermano y deseoso de ingresar a la orden, se dirigió a pie a Dilinga en donde Pedro Canisio lo acogió y después de tres semanas lo envió a Roma con dos compañeros. En esta ciudad Estanislao acudió con Francisco de Borja, en esos momentos General de la Orden, quien lo admitió en calidad de novicio en 1567. Se cuenta que durante su noviciado se dedicaba enteramente a la oración y con frecuencia era arrebatado en éxtasis durante la misa y después de la comunión. El joven Estanislao, de naturaleza débil y enfermiza, falleció el Día de la Asunción de la Virgen.

Martínez ha representado al joven de cuerpo entero cargando al niño Jesús. La delicadeza del gesto del niño, acariciando la barbilla del santo, así como la inclinación y correspondencia de sus miradas, consigue transmitir plásticamente un marcado sentimiento de afectividad, acorde con la sensibilidad y nuevas formas de representación características del siglo XVIII. A diferencia de los personajes de los otros cuadros, en este el artista ha colocado las cabezas del santo y del niño sobre un fondo azulado, lo que acentúa y define una zona diferente a la de los otros lienzos. Al lado derecho, sobre una mesa cubierta con un mantel rojo, se encuentra un libro que nos remite a su vida dedicada básicamente al estudio y la oración. A diferencia de los personajes de los otros cuadros, en este el artista ha colocado las cabezas del santo y del niño sobre un fondo azulado, lo que acentúa y define una zona diferente a la de los otros lienzos. Al lado derecho, sobre una mesa cubierta con un mantel rojo, se encuentra un libro que nos remite a su vida dedicada básicamente al estudio y la oración.

[CB]

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