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Obra: Jesús ante Anás

Autor: José de Alcibar

Fecha: Siglo XVIII (1776)

Técnica: Óleo sobre tela

Dimensiones: 167.5 x 112 cm

Colección: Museo de Arte Sacro de Chihuahua

Fuente: Bargellini Clara 2019 [CB], pp 52

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Firma: “Joseph de Alcibar Pinxit” (Parte inferior al centro)

La composición de la pintura se organiza de forma horizontal, con la luz en la figura de Jesús, quien se sitúa en el flanco izquierdo de la escena. Rodeado por varias figuras que lo confrontan, esta disposición resalta la importancia del personaje principal. Los demás actores secundarios se distribuyen a su alrededor, creando un movimiento circular que guía la mirada del espectador hacia el centro narrativo. Jesús aparece atado con cuerdas, un detalle que subraya su condición de prisionero.

A la derecha de la composición, se encuentra Anás, vestido con una rica túnica roja que denota su autoridad. Anás extiende una mano hacia Jesús, en un gesto que puede interpretarse como una orden o acusación. Su rostro, parcialmente cubierto por un manto, exhibe una mezcla de severidad y curiosidad. Ubicada en un plano ligeramente elevado, esta figura refuerza su rol dominante en la escena. El fondo arquitectónico, con columnas y un arco, sugiere un espacio interior que añade formalidad al encuentro.

A la izquierda, un hombre semidesnudo, probablemente un guardia, sujeta a Jesús por el hombro con una mano mientras levanta la otra, quizás para golpearlo o señalarlo. Su torso desnudo y la postura agresiva contrastan con la calma de Jesús.

Los rostros de los personajes están detallados, destacando sus gestos. Aunque idealizados y poco naturalistas, su fuerza expresiva no deja lugar a dudas sobre lo que sucede en la escena. La construcción de sus figuras es muy contenida gracias al uso de la línea, lo que refleja la habilidad del artista para el diseño o dibujo, como fundamento de su obra pictórica.

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De la secuencia de los cuadros, esta es la primera en la que encontramos la firma del autor. Y solamente el lienzo de Jesús ante Anás no incluye una escena complementaria. Este hecho es un poco extraño pues no se trata de un acontecimiento tan importante en el conjunto de la narración de la Pasión para necesitar ser exclusivo de la composición.  En esta serie es el único cuadro que hace alusión directa al proceso religioso de Jesús, el cual se inició justo ante Anás.

El interrogatorio consistió principalmente en averiguar cuál era la doctrina predicada por el prisionero y quiénes eran sus discípulos.  Anás había sido gran sacerdote y era suegro de Caifás, quien en ese momento ejercía este alto cargo. Se dice que Jesús le contestó de tal manera a Anás, que uno de los guardias, aquí vestido con armadura, irritado por su falta de respecto, le abofeteó la cara. Unos devocionarios de la época narran que la fuerza del golpe fue tal que Jesús cayó al suelo, y también que el golpe sería la fuente de la herida que se aprecia en la mejilla de Jesús en algunas representaciones.

Se puede identificar a Anás por su posición elevada sobre un tapete debajo de sus pies y el gesto de rasgarse las vestiduras. A veces la casa de Anás está representada como un rico palacio y él está sentado en una especie de trono, pero Alcíbar se mantiene fiel a la sencillez de sus composiciones.

[CB]

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