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Obra: San Juan Baustista

Autor: Antonio de Torres

Fecha: Siglo XVIII

Técnica: Óleo sobre tela

Dimensiones: 167 x 100 cm

Colección: Museo de Arte Sacro de Chihuahua

Fuente: Bargellini Clara 2019 [CB], pp 143

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Firma: Antt.o de Torres f. 1729 (Esquina inferior derecha)

Filacteria: “ECCE AGNVS DEI QVI TOLI. MPID” haciendo referencia a la profecía de San Juan: “Este es el cordero de dios que quita el pecado del mundo”

Esta obra de Antonio de Torres muestra a San Juan Bautista con una composición barroca y dinámica. La figura del santo domina la escena, con su cuerpo idealizado y en un ligero contraposto, que genera una sensación de movimiento. La mirada y el rostro elevados sugieren un momento de éxtasis o comunicación con lo divino.

Una luz potente, proveniente de la esquina superior izquierda, ilumina su torso, brazo y pierna, creando un efecto tridimensional que lo hace emerger del paisaje sombrío. Esta técnica no solo le da volumen, sino que también centra la atención en él.

El manto rojo del santo es el punto focal de color, contrastando de forma vibrante con los tonos terrosos y oscuros del paisaje: marrones, grises y verdes profundos.

En cuanto a la composición, el paisaje enmarca la figura central. A la izquierda, un árbol crea un contrapunto vertical, mientras que, a la derecha, una formación rocosa con una cascada equilibra la escena. A sus pies, el cordero (Agnus Dei) lo identifica y ancla la composición. La cruz que sostiene refuerza la diagonal principal, creando una obra llena de equilibrio y movimiento que capta la intensidad devocional.

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Es muy posible que este cuadro haya sido el mismo que estaba en 1801 en el bautisterio, situado a la derecha de la entrada de la Iglesia parroquial de Chihuahua, ahora Catedral. El inventario dice que adornaba este espacio “un cuadro de san Juan Bautista, dos tibores de China para agua consagrada y una pila de cantería con peana, puesta en el medio”. Probablemente era custodiada en la Parroquia de Rosales, Chihuahua –antiguamente la Misión franciscana de Tapacolmes–, muy probablemente proveniente del bautisterio de la Iglesia.

San Juan Bautista, además de su posición privilegiada como primo de Jesús, a quien precedió en la predicación, estuvo presente en los bautisterios de innumerables templos desde hace muchos siglos. Se le recuerda como el precursor que bautizó a muchos quienes esperaban al Mesías y eventualmente al propio Cristo a quien reconoció como el Redentor.

San Juan está en un “desierto”. La Biblia cuenta, en efecto, que Juan se fue lejos de donde había poblaciones para hacer penitencia. Para los evangelistas y también para los novohispanos de origen europeo de la época de Antonio de Torres, el desierto tenía el mismo significado, así que el pintor ha representado un paisaje sin personas ni construcciones donde, además, corre el agua libremente por un río con cascada. Es la naturaleza salvaje, sin control humano. Juan lleva un bastón que termina en cruz, que es la premonición del sufrimiento de Cristo y tal vez del suyo propio a manos de Herodes, quien lo haría encarcelar y decapitar.

La filacteria que envuelve la cruz proclama sus palabras al declarar que Jesús era el que todos esperaban y que quitaría los pecados del mundo. Con la mano derecha indica al cordero, animal de sacrificio y símbolo del Salvador a quien llamó “Cordero de Dios”.

[CB]

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