En el centro de la composición, ligeramente a la izquierda, la figura de Cristo es el eje principal. Su postura es serena, el cuerpo ligeramente girado a su izquierda. La luz ilumina directamente su rostro, dándole una expresión de resignación, ajena al tumulto que lo rodea.
Alrededor de Cristo, una multitud abigarrada de figuras masculinas conforma la turba que ha venido a arrestarlo. Dispuestas semicircularmente, crean una sensación de encierro y cerco alrededor del Mesías. A la derecha de Cristo, dos figuras prominentes parecen ser los soldados encargados del prendimiento. El de más a la derecha viste una especie de armadura o cota de malla y una túnica roja. Sostiene una larga lanza o pica, mirando fijamente a Cristo. Su rostro, aunque no del todo discernible, sugiere una expresión severa. A su lado, otra figura, de rostro grotesco, somete a Jesús sujetándolo por la nuca.
También a la derecha de Jesús, otros dos personajes destacan. Uno, con una mano extendida hacia Jesús, parece estar atándole las manos por la espalda, mientras el otro sostiene un arma en actitud amenazante. Al fondo, un grupo de figuras menos definidas, pero igualmente amenazantes, sostienen una soga. En la parte inferior izquierda, una escena secundaria previa, el Beso de Judas, añade continuidad a la narrativa.
Los gestos y expresiones de los personajes son cruciales para transmitir la carga emocional de la escena. El rostro suave y sereno de Jesús contrasta con las intensas expresiones de ira de las figuras que lo rodean.
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Este cuadro forma parte de la Serie de la Pasión de Cristo de 1776, Alcíbar obliga al espectador a concentrarse en los principales actores de cada escena, pero a la vez invita a moverse de figura en figura, a través del recurso de las escenas complementarias. Así se conjugan dos aspectos de la meditación pasionaria: contemplación y movimiento.
El lienzo debe empezarse a leer en la escena complementaria en la parte inferior izquierda, que se vería junto al episodio de Jesús con los tres apóstoles en el lienzo anterior, si los lienzos estuvieran colgados uno tras otro, en la secuencia correcta. Judas vendió a su Maestro por treinta monedas y fue él quien guió a los soldados para prender a Jesús. Al acercarse a su Maestro, Judas lo saludó y le dio el beso que era la señal para que los soldados lo identificaran. La escena principal representa a Jesús rodeado de soldados en el momento de su Prendimiento. La actitud de los soldados es más bien de curiosidad hacia el detenido que de verdadera violencia
La composición presenta una penumbra general, pues el acontecimiento se sitúa en la noche. La luminosidad y calma que irradia del rostro de Jesús se contrapone a la tenebrosidad y agitación de los soldados, varios con los ojos fuera de sus órbitas. Este contraste es una constante de la serie de Alcíbar y también se puede apreciar en otras pinturas pasionarias: fue un recurso empleado por los pintores para oponer la bondad de Jesús a la maldad de sus atacantes y verdugos.
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