Obra: Encuentro de Cristo con su madre
(La verónica)
Autor: José de Alcibar
Fecha: Siglo XVIII (1776)
Técnica: Óleo sobre tela
Dimensiones: 167 x 111.5 cm
Colección: Museo de Arte Sacro de Chihuahua
Fuente: Bargellini, Clara 2019 [CB], pp. 62
Firma: Joseph de Alzibar Pinxit. (Parte inferior al centro)
La obra se estructura en dos planos principales que guían la mirada del espectador a través de una narrativa visual rica en simbolismo.
En el primer plano, la figura de Jesús capta inmediatamente la atención. Visiblemente exhausto, su rostro se muestra marcado por el sufrimiento, y su cuerpo se inclina bajo el peso de la cruz que carga sobre su hombro izquierdo. La corona de espinas y las heridas en su rostro y manos enfatizan su sacrificio. Jesús dirige su mirada a su madre, la Virgen María, en un gesto que sugiere tanto consuelo como despedida, estableciendo un profundo vínculo emocional en la escena.
La Virgen María ocupa un lugar central en la composición. Vestida con un manto azul oscuro que cubre su cabeza y hombros, su figura evoca luto y tristeza inconsolable. Este encuentro, rebosante de ternura y sufrimiento, es el eje emocional de la pintura, y Alzíbar lo subraya mediante la proximidad física y las expresiones faciales de ambos.
Alrededor de Jesús y María, un grupo de figuras secundarias enriquece la escena. A la izquierda, varios soldados romanos se distinguen por sus armaduras metálicas y capas rojas, que contrastan con los tonos terrosos del fondo. Uno de ellos, posiblemente un centurión, sostiene un garrote con una actitud que oscila entre la indiferencia y la autoridad. Sus rostros de rasgos severos añaden tensión a la composición.
El segundo plano de la pintura introduce un elemento narrativo adicional posterior: la figura de La Verónica. Aquí se representa el momento en que una mujer limpia el rostro de Jesús, mientras otra figura masculina sostiene la cruz, en un gesto de ayuda.
[CDR]
La forma en que Alcíbar incorporó las escenas complementarias a las principales varía. El recurso pictórico más común fue incluir los dos episodios dentro del mismo paisaje, aunque los resultados pueden ser muy diferentes. A veces el efecto es muy directo, como en el ejemplo apenas mencionado del momento de la lanzada que confirma la muerte de Jesús. Otras veces se crea un poco de confusión, como el episodio de la Verónica en relación con la escena del encuentro de Cristo con su madre. Hay tres ejemplos de compasión hacia Cristo camino al Calvario, nuevamente en una caída: el primero es el episodio de Simón Cirineo obligado a ayudar a Cristo a cargar su cruz frente al temor de que no llegase vivo al Monte Gólgota.
El encuentro de Jesús con su madre, tema principal del lienzo, así como la Verónica que se encuentra en la escena secundaria, son episodios que no tienen fundamento en los evangelios; más bien provienen de tradiciones y consideraciones piadosas. En la escena principal, la Virgen acude de pie acompañada por san Juan, al encuentro de su hijo, quien está rodeado de soldados. El acontecimiento ocurre afuera de la muralla de la ciudad de Jerusalén, pero muy cerca de ella, como se puede apreciar. La Verónica aparece arrodillada frente a Cristo, en el acto de enjugar el sudor y la sangre de su rostro con un lienzo en el que se dejaría impreso su rostro, milagro que aquí se deja sobrentendido. A la espalda de la Verónica, otras mujeres están arrodilladas en compasión hacia Cristo
Una torre de la muralla sirvió al pintor para señalar la escena complementaria donde se agrupan varios sucesos pasionarios. Son tres ejemplos de compasión hacia Cristo camino al Calvario, nuevamente en una caída: el primero es el episodio de Simón Cirineo obligado a ayudar a Cristo a cargar su cruz frente al temor de que no llegase vivo al Monte Gólgota. Las mujeres que están arrodilladas en compasión hacia Cristo hacen alusión al momento en que Jesús consuela a las mujeres de Jerusalén.
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