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Obra: Inmaculada Concepción

Autor: Miguel Cabrera

Fecha: Siglo XVIII (1767)

Técnica: Óleo sobre tela

Dimensiones: 167 x 107 cm

Colección: Museo de Arte Sacro de Chihuahua

Fuente: Bargellini Clara 2019 [CB], pp 89

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Firma: Mich Cabrera Pinxit a d 1767 (Esquina inferior derecha)

Inscripción: (en el reverso):
Eduvina Rascón de Ruiz obsequia este cuadro de su propiedad a su hijo Agustín en su cumpleaños, como recuerdo de ella y de sus finados padres

La obra está dispuesta en un formato vertical, con tres planos principales que guían la mirada del espectador de abajo hacia arriba. En el primer plano, el inferior, se observa una base que sugiere un entorno terrenal. Hacia la izquierda, se distingue una forma arquitectónica, y cerca de ella, lo que parecen ser unas flores, posiblemente lirios. A la derecha, un pozo con brocal y polea hace equilibro con el otro extremo. Este plano inferior ancla la composición y sirve como punto de partida para la ascensión visual.

El plano medio está dominado por la figura de la Virgen María. Ella se encuentra en una pose de contraposto sobre una esfera lunar, que parece contener cabezas de querubines emergiendo de ella. La Virgen viste una túnica blanca y un manto azul drapeado. Sus manos están juntas en un gesto de oración. Su mirada es serena y se dirige ligeramente hacia abajo, transmitiendo una sensación de devoción y gracia.

Flanqueando a la Virgen en este plano central, dos ángeles robustos y de aspecto infantil la acompañan. El ángel de la izquierda sostiene lo que parece ser una torre. El angelito de la derecha eleva una palma. Estos ángeles contribuyen al equilibrio de la composición y refuerzan el carácter celestial de la escena.

El plano superior es un reino completamente celestial, poblado por numerosos querubines y ángeles. Estas figuras aladas, representadas con distintas expresiones y en diversas poses, flotan alrededor de la cabeza de la Virgen y se extienden por el cielo. Algunos miran hacia ella, mientras que otros parecen revolotear alegremente. La disposición de estos seres celestiales crea una aureola alrededor de la figura principal, enfatizando su divinidad y la reverencia que se le profesa.

[CDR]

Miguel Cabrera es con mucho el más conocido y afamado pintor mexicano de todo el periodo virreinal. Su abundante producción abarca desde 1740 hasta su muerte en el año 1768, y se encuentra diseminada por prácticamente todo el país y aun en el extranjero. Originario de Oaxaca, debió llegar joven a la capital donde se supone llevó a cabo su formación a la sombra de maestros como José de Ibarra. Pese a estar fechado en el año 1767 y ser por consiguiente, una de sus últimas obras, pues habría de morir al año siguiente, este cuadro deja ver la delicadeza y buen gusto con que Cabrera trabajaba, tanto por la luminosidad de los colores como en lo relativo a la belleza de los tipos que empleaba para sus figuras femeninas y los angelillos.

El cuadro representa a María como una joven y bella mujer que, casi al centro de la composición, se encuentra como suspendida sobre un fondo de nubes, rodeada de angelitos y de diversos símbolos que aluden a la pureza de su concepción. María, parada sobre la luna y unos querubines, está vestida con túnica blanca y manto azul; su esbelta y grácil figura queda flanqueada por dos angelitos que portan símbolos de la letanía, y sobre cuya cabeza están varios querubines más que se asoman entre las nubes de la parte alta. En la parte baja se aprecia un paisaje con una marina y varios elementos más tomados de la “Letanía lauretana”.

María está de tres cuartos perfil izquierdo, pero presenta la cabeza Miguel Cabrera Inmaculada Concepción girada sobre su hombro izquierdo, quedando las manos algo separadas del cuerpo y además ahuecadas; esto es, solo juntas en las puntas de los dedos, pues las palmas quedan separadas.

[CB]

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