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[PC y KA]

Obra: Dalmática roja de brocado, con escena del nacimiento de Jesús

Autor: Anónimo Novohispano

Fecha: C.a XIX

Técnica: Textil, técnica de brocado en hilo de oro y seda

Dimensiones: alto 1.20m x ancho 1.40m

Colección: Catedral de Chihuahua

[PC y KA]

Se trata de una dalmática presuntamente del siglo XIX, confeccionada en brocado con motivos figurativos de carácter cristológico. La prenda es de color rojo, asociado en la liturgia a la Pasión de Cristo, a la solemnidad de Pentecostés y a las fiestas de mártires, lo que refuerza su carácter devocional. Conserva su forro original en raso de seda amarillo, lo que acentúa el contraste cromático y la riqueza visual del conjunto. Se encuentra en buen estado de conservación, manteniendo la integridad del brocado y la vivacidad de los colores.

En la parte frontal (cara principal) se representa la escena del Nacimiento de Jesús. En el centro se observa al Niño Jesús irradiando luz, recostado en el pesebre, acompañado por la Virgen María y San José en actitud de adoración. En la parte superior aparecen ángeles y, alrededor, figuras que aluden a los pastores que acuden al acontecimiento. La composición enfatiza la humildad del nacimiento y la manifestación divina, colocando al Niño como eje espiritual de la escena.

En la parte posterior el tejido presenta a Cristo en el centro con un resplandor, rodeado por un grupo de hombres que lo contemplan, escena alusiva a Cristo entre los doctores. La presencia de motivos figurativos en el tejido es característica del siglo XIX, cuando los ornamentos litúrgicos comenzaron a incorporar escenas narrativas más complejas. En este caso, la casulla integra dos momentos significativos de la vida de Cristo, subrayando su centralidad como maestro y guía, y dotando a la pieza de un valor catequético y simbólico dentro de la liturgia.

Pieza litúrgica de dos caras (Lado A y Lado B), confeccionada en brocado de seda con bordado en hilo metálico dorado y rojo. Prenda propia del diácono, de corte característico en T con mangas anchas y abiertas.

Lado A — La manifestación del Niño Dios: a los pastores y a los sabios de Oriente

El campo central de esta cara desarrolla los dos episodios evangélicos de la Natividad, presentados en paralelo como las dos formas de manifestación de Cristo al mundo: a los pastores como representantes del pueblo judío, y a los sabios de Oriente como representantes de los pueblos paganos.

Cartela superior. Sostenida por tres ángeles, con la inscripción *Hosanna in excelsis, pax hominibus bonae voluntatis*. Combina dos fórmulas litúrgicas: Hosanna in excelsis (“Hosanna en las alturas”), del Sanctus de la misa, y pax hominibus bonae voluntatis (“paz a los hombres de buena voluntad”), del himno Gloria. Juntas anuncian la llegada del Salvador y la paz que trae consigo.

Jerarquía angélica. Bordeando el cuello de la prenda se distinguen querubines, representados con dos pares de alas (cuatro alas) y el rostro visible. El resto del campo se llena de una multitud de ángeles, en referencia directa al pasaje de Lucas que describe la multitud celestial cantando *Gloria* ante los pastores.

Escena de los pastores (Lucas 2, 8-20), en el lado derecho:

– El Niño en el pesebre, envuelto en pañales (signo dado a los pastores para reconocerlo), con la paja del pesebre tratada visualmente como irradiación de luz.

– José y María en actitud de adoración.

– Los pastores, identificables por su báculo.

– A los pies de las figuras, un sombrero y una oveja atada, esta última como anticipo simbólico del sacrificio de Cristo.

Escena de los sabios de Oriente o Reyes Magos (Mateo 2, 1-12), en el lado izquierdo:

– La estrella, en blanco, situada sobre el Niño y bajo las nubes de ángeles, marcando el punto exacto donde se detiene sobre la Sagrada Familia.

– El primer rey, hincado, con corona y portando un incensario (ofrenda de incienso).

– El segundo rey, con tiara, ofreciendo un cofre de oro.

– El tercer rey, con turbante, acompañado de sirvientes uno de los cuales porta la mirra y de un niño que lo toma de la mano.

– Al fondo, un camello y un dromedario, referencia al viaje de los magos y, en cierta tradición iconográfica (por ejemplo, en algunos cuadros de Rubens), asociados de forma simbólica a las riquezas transportadas; en esta pieza los animales no presentan el tratamiento de rostro “diabólico” que sí aparece en otras representaciones de ese tipo.

– Los tres tocados distintos: corona, tiara y turbante simbolizan la unión de todo el mundo conocido rindiendo culto al Niño.

Manga izquierda. Hacia el borde de la manga, cerca del puño, una cartela con la inscripción *Panis angelicus fit panis hominum*, fragmento del himno eucarístico Sacris solemniis, compuesto por Santo Tomás de Aquino en el siglo XIII. Traducido, el pasaje dice: “El pan de los ángeles se convierte hoy en el pan del hombre.” Más arriba en la manga, hacia la altura del hombro, un ángel con espigas de trigo, alusión al pan eucarístico.

Manga derecha. Cartela con la inscripción *Ego sum vitis vera, vitis et vita* (“Yo soy la vid verdadera, vid y vida”), un juego de palabras litúrgico entre vitis (vid) y vita (vida) que enlaza con Juan 15, 1 (“Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el viñador”) y refuerza el sentido eucarístico del vino como fuente de vida. A la misma altura que la cartela, un ángel con una canasta y un racimo de uvas, alusión al vino eucarístico.

Lado B — Jesús entre los doctores

Esta cara desarrolla el episodio de Lucas 2, 41-52: el hallazgo de Jesús en el templo de Jerusalén tras tres días de búsqueda por parte de sus padres.

– Jesús, representado imberbe y adolescente, sentado, postura que desde la tradición grecolatina, y también evocada en el pasaje evangélico de la “cátedra de Moisés”, identifica a quien enseña.

– José y María, al encontrar al Niño ya adolescente: el gesto de las manos de María no es de adoración sino de sorpresa, cercano al reclamo, correspondiente a la pregunta evangélica “¿Por qué nos has hecho esto?”, a la que Jesús responde con la réplica característica de un adolescente: “¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que debía ocuparme de las cosas de mi Padre?”

– Los doctores de la ley y escribas, algunos con las Escrituras en las manos; uno de los rollos aparece depositado sin que ninguna figura lo sostenga. Los doctores están representados sentados, en la misma clave simbólica de autoridad docente señalada arriba.

Cartela superior. Sostenida por ángeles, con la inscripción *Magister vester unus est Christus* (“Uno solo es vuestro Maestro: Cristo”), tomada de Mateo 23, 10. Síntesis del sentido de la escena: Cristo como único maestro, incluso en su condición de adolescente entre los doctores de la ley.

Descripción a cargo del Pbro. Paulo Medina.

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